El realismo mgico, presentar lo absurdo como comn

Pienso que si Venezuela ha producido a gente como Arturo Uslar Pietri, este es un pas extraordinario en el que ms temprano que tarde renacern los sueos que movieron a su generacin, quiz la ms lucida que ha conocido Venezuela, a edificar la repblica civil que tanto anhelamos en esta aciaga hora

EL 9 de julio de 1939, el Cuba atracaba en el puerto venezolano de La Guaira. A las siete de la mañana subía a bordo el entonces Director de Emigración Arturo Uslar Pietri. Dos horas después el delegado del PNV Ricardo Maguregi enviaba un telegrama a Villa Endara (sede del PNV) comunicando la llegada de 82 vascos por acuerdo del gobierno venezolano, que pedía exiliados del EAJ-PNV, con el EBB. El domingo 16, tras una misa en Santa Rosalía, a las once de la mañana, acompañados por Arturo Uslar Pietri, los vascos hacen una ofrenda floral en el Panteón Nacional, donde se encuentran los restos de Simón Bolívar. Tal y como se había acordado con las autoridades venezolanas, se canta el Agur Jaunak y el himno venezolano. Sin embargo, uno de los refugiados le pidió permiso a Arturo Uslar Pietri para interpretar el Euzko Abendaren Ereserkija (Himno Nacional Vasco). Los presentes lo hacen con una unción que impresiona al escritor y político venezolano, mucho más cuando en La Esfera, diario muy reaccionario y pro franquista se desata una gran polémica política al decir que se habían cantado himnos comunistas en el Panteón Nacional y en presencia de un alto funcionario del gobierno y con su anuencia. El embajador, un vasco franquista, José Antonio Sangroniz, presentó una nota de protesta. El asunto no fue a más por la buena mano de Uslar Pietri.

Con este pequeño relato quiero poner en valor para los vascos la figura del multipremiado escritor y gran intelectual Uslar Pietri, amigo de los vascos así como apuntar lo que fue el Gora ta Gora para aquellos perdedores en momentos en los que hoy en día se cuestiona su representatividad siendo el himno nacional vasco ley aprobada en el Parlamento Vasco. Asimismo quiero destacar la figura de este intelectual en el aniversario de su fallecimiento, personalidad aborrecida por el chavismo.

Laureano Márquez, en una sentida semblanza, hablaba de él de esta manera:

“Cuando era joven, de izquierda y estudiante universitario, no me gustaba Uslar porque era de derechas. No me interesaba mucho qué pensaba ni las cosas que proponía, porque para mí estaba condenado a priori. Mi orientación: izquierda buena y derecha mala, calzaba bien como brújula de mis convicciones políticas. Fidel Castro era bueno y Pinochet malo, era sencillo. Los fusilados del primero merecían morir por contrarrevolucionarios, los del segundo constituían una muestra de barbarie. Así opera la conciencia cuando uno es radical, cuando prefiere etiquetar el mundo en vez de pensarlo. En la medida en que voy envejeciendo (o derechizándome más, dirán los hombres que se creen progres), me he dado cuenta de que el esquema no funciona, de que el mundo no es tan cuadriculado, de que matar está mal en cualquier caso y de que un régimen que no ha hecho elecciones en 60 años como en Cuba no puede llamarse democrático ni ser referencia de nada, tampoco –necesariamente– uno que hace 20 en 17 años, como el venezolano , porque entendí que democracia es una forma de coexistir y que medir a la gente por su inteligencia, sensatez y sentido común, resulta más útil que el esquema derecha-izquierda.

Ahora pienso que Uslar es una de las mentes más brillantes y uno de los venezolanos más comprometidos con el país que hemos tenido en nuestra historia. Esta semana se cumplieron 110 años de su natalicio, que pasan por debajo de la mesa en un país que no tiene la costumbre de honrar a sus héroes civiles, ni a la inteligencia y cultura que produce. La presencia del petróleo en nuestro devenir como nación fue una obsesión para él. El rentismo alegre y la idea de riqueza fácil que se nos instaló en el ADN colectivo le angustiaban profundamente. Suya es la famosa frase de “sembrar el petróleo”, también la expresión “realismo mágico” usada para referirse a la literatura latinoamericana cuando muestra lo absurdo como común (así como nos pasa en la vida real, pues).

Vivió una vida modesta, decente, rodeada de libros y de cultura, siempre alertando sobre los riesgos que el devenir político del país contemplaba en términos de falta de compromiso, honestidad, inteligencia y verdadero amor por Venezuela. Nunca prestamos mucha atención a los llamados “profetas del desastre” y de tanto correr la arruga llegamos a la debacle económica, política y moral que este nefasto tiempo nos legará trágicamente como herencia y que constituye –probablemente– el más grave riesgo que ha afrontado la existencia de la República desde su nacimiento.

En su libro Educar para Venezuela dice: “Todo hombre que piense con seriedad que el mundo tiene que progresar… tiene que admitir que el gran instrumento de cambio y de progreso del hombre es el saber, no es el puño, no es el grito, no es el golpe, no es el arma, es la cabeza”. De allí su inquietud por la (mala) suerte de nuestras universidades: “en la Universidad venezolana se está decidiendo el destino de Venezuela… Con una universidad de segunda clase no puede hacerse un país de primera clase”.

Ahora que ya no soy tan joven, no etiqueto a las personas, admiro el conjunto de una vida cuyas acciones fueron guiadas por el amor al país y la inteligencia, dos de las virtudes más estimables en un ser humano. Pienso que si Venezuela ha producido a gente como Arturo Uslar Pietri, este es un país extraordinario en el que más temprano que tarde renacerán los sueños que movieron a su generación, quizá la más lucida que ha conocido Venezuela, a edificar la república civil que tanto anhelamos en esta aciaga hora”.

El domingo que viene hay elecciones en Venezuela. Ojalá EiTB nos informe de ellas sin su consabida equidistancia. Con las dictaduras no puede haber equidistancia.

¿Tenemos dos Gandhis vascos? Hay partidos y gentes que tienen en Euskadi como referencia el régimen actual nicaragüense con un dictador que se presenta a las elecciones encarcelando a la oposición y sin la menor garantía democrática. Para ellos este sandinismo matrimonial es una dictadura buena. Acercando el foco aquí, algo que me ha llamado la atención ha sido el ensalzamiento hasta niveles que no obedecen a la realidad del papel de Jesús Egiguren en el fin de ETA al que nos presentan como el nuevo Gandhi vasco. No desconozco ninguno de sus méritos, pero no fue solo él en trabajar por el fin de ETA recordando que Zapatero y Rubalcaba, no se fiaban demasiado de él y le quitaron la interlocución. A las reuniones le pusieron de acompañante al entonces alcalde de Ermua, Carlos Totorika, de la línea dura, para vigilarle y luego ya ni eso, sino a Rodolfo Ares. Lo peor es que hay un interesado silenciamiento de las previas conversaciones de Loiola en 2006 cerradas en cuanto apareció la palabra Nafarroa. Se contemplaba un nuevo proceso constituyente, una eurorregión que englobara los territorios vascos, un órgano común con Nafarroa y la Comunidad Autónoma Vasca y la salida gradual de los presos de ETA. Todo esto se hacía en años en los que en el 2005 el IRA había dejado las armas y pedido perdón, el terrorismo islámico era la obsesión de los Estados Unidos y Europa no permitiendo ningún otro foco de terrorismo a perseguir policialmente, la violencia estaba deslegitimada, la calle explotaba, Estrasburgo ratificaba en 2009 la ilegalización de HB, las policías infiltraban y colaboraban entre ellas y todo era cuestión de poner fecha para acabar aquella sinrazón mientras los cuadros de la IA estaban hartos de no poder comer rabas en una terraza sino mortadela caducada tras las rejas como se ha visto en la rapidez con la que han cambiado de look y de lenguaje. El amanecer hubiera llegado aunque los gallos no hubieran cantado. Creo que el PNV tiene la obligación de contar esta historia silenciada no vaya a ser que les den al alimón a Egiguren y a Otegi el premio Nobel de la Paz. Me acuerdo pues de Gorka Agirre, de Joseba Goikoetxea, de aquel EBB, de Iñigo Urkullu y de Josu Jon Imaz y hasta de los que se opusieron en 1960, desde el PNV, al nacimiento de ETA. Egiguren jamás reconocerá nada de esto pues el cariño que nos profesa es conocido y a Otegi le interesa inflar ese globo con tal de minusvalorar al EAJ-PNV. Nada nuevo. Pero conviene recordarlo, de lo contrario ya nos vemos en Noruega siguiendo este realismo mágico que convierte lo absurdo en algo normal. * Parlamentario de EAJ-PNV 1985-2015

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